Movimiento de Restauración e Iglesias de Cristo

Escribe Juan Antonio Monroy

Iglesias de Cristo en España

 

A principios del siglo XVI tiene lugar en Alemania una importante reforma religiosa liderada por el monje católico Martín Lutero.

En los comienzos del siglo XIX, hacia 1809, Thomas Campbell y otros líderes evangélicos inician en el estado norteamericano de Pennsylvania el Movimiento de Restauración, donde están encuadradas las Iglesias de Cristo.


DIFERENCIAS DOCTRINALES Y ECLESIALES

Entre la Reforma de Lutero y la Restauración de Campbell hay grandes y profundas diferencias.

La Reforma no perseguía la restauración de la Iglesia del Nuevo Testamento desde dentro, sino la corrección de abusos históricos por parte del Vaticano. Lutero estuvo más preocupado por combatir la autoridad del Papa que por recuperar la autoridad de Cristo. Los grandes temas doctrinales del Cristianismo, deformados por el Vaticano a lo largo de la Historia, no inquietaron excesivamente a Lutero, quien sólo pretendió la reforma de su Iglesia católica.

Por otro lado, como afirma F. Laurent en el tomo III de su “Historia de la Humanidad”, la Reforma fue una revolución más política que religiosa: “Al propio tiempo que Lutero lanza su reto a Roma, entran en liza los dos monarcas más poderosos de la cristiandad: Carlos V y Francisco I”.

Por el contrario, el Movimiento de Restauración, más modesto si se quiere, permaneció desde sus orígenes al margen de toda controversia política, atraído solamente por dos objetivos principales: la restauración de la doctrina y de la vida de la Iglesia al modelo establecido en el Nuevo Testamento y la evangelización de los perdidos.

Eran aspiraciones esencialmente espirituales, compartidas por hombres que no tenían otro compromiso más que el contraído con Dios y con la propia conciencia.


SEMBLANZA BIOGRÁFICA

Thomas Campbell nació en Irlanda el 1 de febrero de 1763. A los 19 años ingresó en la Universidad de Glasgow, en Escocia.

En la Universidad, Campbell se entregó al estudio de las humanidades. Le atraía apasionadamente la literatura. Dedicó atención especial al griego y al latín, idiomas que llegó a dominar con bastante habilidad.

Graduado de la Universidad, Thomas Campbell decidió consagrar su vida al ministerio religioso. La vocación estaba en él definitivamente marcada. Un día, en plena juventud, paseando solitario los campos de Escocia “pedía a Dios con angustia de alma que le diese a conocer Su voluntad… Después de un tiempo advirtió que una paz de origen celestial inundaba todo su ser. El amor de Dios le tocó el corazón de tal manera que no tuvo duda alguna de su elección”. Esta experiencia fue seguida por una vida de consagración, oración y servicio a la causa divina.

Entristecido y desanimado por la frialdad espiritual, el ritualismo y la excesiva jerarquización de la Iglesia de Inglaterra, a la que pertenecían sus padres y hermanos, Thomas Campbell decidió comulgar y trabajar con grupos más fundamentalistas. Optó por unirse a la Iglesia Presbiteriana.

Concluidos los estudios en la Universidad de Glasgow ingresó en una Escuela de Teología que su denominación operaba en Whitburn, pequeña ciudad enclavada al pie de las montañas Pentland, junto al río Almond, en la línea del ferrocarril Edimburgo-Glasgow.

Durante cinco años permaneció en la citada institución estudiando a fondo la Biblia. No era su costumbre elegir un texto aquí y otro más allá en apoyo de sus intenciones. Campbell investigaba la Palabra de Dios en su conjunto para estar seguro de la totalidad del magisterio divino.

Graduado en la Escuela de Teología, Thomas Campbell regresó a Irlanda, donde el Sínodo de su Iglesia le ordenó al pastorado. Inmediatamente inició un ministerio activo como predicador y maestro en distintas ciudades irlandesas.

Por aquel entonces conoció a Jane Corneigle, joven hermosa, miembro de una familia de hugonotes cuyos antepasados se asentaron en el condado de Antrim, junto al lago Neagh, en el norte de Irlanda; Jane y Thomas contrajeron matrimonio en junio de 1787. Quince meses después, el 12 de septiembre de 1788, nació el primer hijo, Alexander, quien llegaría a convertirse en figura destacada del Movimiento de Restauración.


TRASLADO A LOS ESTADOS UNIDOS

En Rich Hill, donde el matrimonio vivía, se gestó la aventura de América.

¿Qué causas motivaron el desplazamiento a los Estados Unidos? Hay quienes ven en este viaje un deseo de extender su vocación misionera a las tierras del Nuevo Mundo. Otros afirman que la razón principal fue una crisis en la salud de Thomas Campbell. Los médicos aconsejaron un cambio de clima y el hombre de Dios, tal vez pensando en lo mucho que podría aportar a los nuevos pobladores de aquellas tierras, eligió Estados Unidos.

El 8 de abril de 1807, a los 44 años de edad, Thomas Campbell embarcó hacia la nueva tierra de promisión. Tras un viaje de 35 días desembarcó en Philadelphia. El 1 de octubre de 1808 la familia salió de Irlanda para reunirse con él. Una fuerte tormenta hizo naufragar la embarcación y los pasajeros fueron llevados a Escocia. Un nuevo intento realizado en el verano de 1809 fue más positivo. La señora Campbell y sus hijos abandonaron Escocia el 4 de agosto de 1809 y llegaron al puerto de Nueva York el 29 de septiembre. De aquí viajaron a Pennsylvania, donde Thomas Campbell pudo abrazar a su esposa y a sus hijos tras dos años de separación. Dos años vividos intensamente por Thomas Campbell: discusiones religiosas, dudas doctrinales, problemas eclesiásticos, cambios y alternativas. Las concepciones cristianas de Campbell habían experimentado profundas transformaciones en los dos últimos años de su vida. La fe inquieta suele eludir los límites de un sistema.


SE FUNDA EL MOVIMIENTO DE RESTAURACIÓN

          Cuando Thomas Campbell llegó a los Estados Unidos a mediados de mayo de 1807, fue recibido por el Sínodo presbiteriano de Philadelphia, ante el que presentó las cartas credenciales que llevaba consigo de Irlanda. Inmediatamente se le asignó el pastorado de una importante congregación en la zona este del estado.

La Iglesia presbiteriana estaba satisfecha con el nuevo ministro llegado de Europa, pero el sentimiento no era recíproco. Las dudas que le habían asaltado en Irlanda respecto a doctrinas y prácticas de la denominación a la que servía, aumentaron en Estados Unidos. Thomas Campbell, hombre de convicciones profundas, sabía que es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error. Su amor a la verdad impartíale fuerza al espíritu.

El 14 de septiembre de 1808 Thomas Campbell decidió el rompimiento mediante una carta enviada al Sínodo. En la misma declinaba todas sus responsabilidades ministeriales con el Sínodo Asociado de la Iglesia Presbiteriana en Norteamérica, quedando desvinculado de la denominación a todos los efectos. Siguieron meses de reuniones, discusiones y consultas por ambas partes. La reconciliación fue imposible. El 23 de mayo de 1809, unos dos años después de su llegada a los Estados unidos, Thomas Campbell quedó oficialmente apartado de la Iglesia Presbiteriana.

Los acontecimientos posteriores fueron rápidos y decisivos. Los planes de Dios funcionaron con precisión matemática. Las nubes de Proverbios, cargadas de agua bienhechora, derramaron el líquido sobre aquella tierra sedienta.

Thomas Campbell dedicó todo un año a pensar y a preparar la fundación de un nuevo movimiento religioso y espiritual que estuviera basado en la Biblia, solamente en la Biblia.

Finalizando el verano de 1809 tuvo lugar una importante reunión en el hogar de Abraham Altars, situada cerca de Mount Pleasant, en el estado de Pennsylvania. Era una casa de campo amplia, espaciosa. Allí se congregó un selecto grupo de hombres y mujeres, unidos todos por un mismo afán: restaurar la Iglesia de Cristo a sus fuentes primitivas y trabajar para conseguir la unión de todos los cristianos en un solo Cuerpo, gobernado por una sola Cabeza: Cristo.

Thomas Campbell inició la reunión con un discurso inspiradísimo y bien documentado. Hizo historia de su ministerio religioso, habló del rompimiento con la Iglesia Presbiteriana, dio a conocer su determinación de dedicar el tiempo y las energías a predicar el retorno de los cristianos a las enseñanzas puras y simples de Cristo, y concluyó con estas históricas palabras: “Hablaremos donde la Biblia habla y callaremos donde la Biblia calla. Llamaremos las cosas bíblicas por sus nombres bíblicos”.

Ese fue el inicio formal del Movimiento de Restauración. Robert Richardson, en su libro “Memoirs of Alexander Campbell”, dice que aquella reunión marcó un momento histórico: “El principio de una reforma que ha producido importantes cambios en la sociedad religiosa de una gran parte del mundo”.

Al nuevo movimiento religioso se unieron inmediatamente destacados líderes evangélicos descontentos con la frialdad espiritual de sus denominaciones. Entre éstos hombres destacan Burton W. Stone, Walter Scott, John Smith y el hijo mayor de Campbell, Alexander.

Hacia 1868 el Movimiento de Restauración contaba con medio millón de miembros encuadrados en congregaciones locales que se distinguían con el nombre Iglesia de Cristo. “Es el nombre que se da a las Iglesias en el Nuevo Testamento”, explicaba Campbell citando al apóstol Pablo (Romanos 1:16).

Tanta fue la influencia de las Iglesias de Cristo en la sociedad norteamericana que uno de sus miembros, James A. Gardfiel fue elegido en el otoño de 1870 presidente de los Estados Unidos, el número 20 en la presidencia del país.

En la actualidad el Movimiento de Restauración cuenta nueve millones de miembros en diferentes países del mundo, mayormente en Estados Unidos, América Latina y África. También en Europa, aunque menos.


SISTEMA DOCTRINAL

En agosto de 1809 los entonces líderes del Movimiento de Restauración decidieron la publicación de un documento definiendo su posición doctrinal. La redacción del mismo fue encargada a Thomas Campbell. El documento, con el título “Declaration and Address” (“Declaración y Alocución)” estuvo listo un mes después. Se afirma que Campbell lo escribió “con la sangre del corazón, poniendo al descubierto los secretos de su alma”. Con el tiempo, la “Declaration and Address”  se ha convertido en un clásico de la literatura religiosa, citado en las más importantes Enciclopedias del mundo. A continuación ofrezco una síntesis de las trece proposiciones del documento, que definen la línea doctrinal del Movimiento de Restauración y de las Iglesias de Cristo.

1. Que la Iglesia de Cristo es esencial, intencional y constitucionalmente una.

2. Que aun cuando esta unidad presupone y permite la existencia de sociedades o congregaciones separadas, debe haber una perfecta armonía y unidad de espíritu entre ellas.

3. Que la Biblia es la única autoridad de fe y de práctica para los cristianos.

4. Que sólo el Antiguo y el Nuevo Testamento contienen los fundamentos acreditados de la Iglesia de Cristo.

5. Que ninguna autoridad humana tiene poder para enmendar o cambiar la constitución y las leyes originales de la Iglesia.

6. Que las inferencias y deducciones derivadas del estudio de la Biblia, por valiosas que sean, no deben imponerse a las conciencias de los cristianos.

7. Que las diferencias de opiniones resultantes de dichas interpretaciones no deben tomarse como principios para determinar la comunión o participación en el culto.

8. Que la fe en Jesucristo como Hijo de Dios es profesión suficiente para que un hombre o una mujer lleguen a ser miembros de la Iglesia de Cristo.

9. Que todos los que lleven a cabo semejante profesión y manifiesten la sinceridad de su fe mediante su conducta, han de amarse unos a otros como hermanos miembros de un mismo cuerpo y coherederos de una misma herencia.

10. Que las divisiones entre cristianos son anticristianas, antibíblicas, antinaturales y, por tanto, deben ser aborrecidas.

11. Que el abandono de la voluntad revelada de Dios y la introducción de innovaciones humanas han sido las causas de todas las divisiones y corrupciones en la Iglesia de Dios.

12. Que todo lo que se requiere para asegurar un estado de alta pureza y de perfección en la Iglesia es restaurar las ordenanzas y constituciones originales tales como se hallan en el Nuevo Testamento.

  1. 13.Que si determinadas circunstancias aconsejaran establecer principios extraños al programa del Nuevo Testamento, han de ser observados estrictamente como opiniones humanas; de ninguna manera estos principios podrán tener en el seno de la Iglesia otra autoridad que la permitida por el carácter falible de sus orígenes.


BREVES SEMBLANZAS HISTÓRICAS Y BIOGRÁFICAS

DE LAS IGLESIAS DE CRISTO EN ESPAÑA


ANTECEDENTES

Juan Antonio Monroy fue bautizado por el misionero cubano Rubén Lores en Tánger, Marruecos, el domingo 15 de octubre de 1950.

En marzo de 1951 ingresó voluntariamente al servicio militar. Fue destinado a Santa Cruz de Tenerife. En la ciudad canaria existía una pequeña congregación que a falta de local se reunía en diferentes casas. Desde su llegada, y con solo cinco meses de convertido, estuvo colaborando activamente en la Iglesia. Fundó la Escuela Dominical para niños y el grupo de jóvenes. También predicaba a la Iglesia en domingos alternos.

Licenciado del Ejército en junio de 1952, regresó a Tánger, incorporándose a las actividades de la Iglesia donde había sido convertido.

Ese mismo año ingresó en una Escuela para Predicadores instalada en Kemisset, en el sur de Marruecos. Toda la enseñanza era en árabe, idioma que dominaba.

Su intención era permanecer en la Escuela tres años. Cuatro meses después de haber ingresado recibe una carta de la Iglesia en Tenerife pidiéndole que regrese a la isla, ya que la Iglesia había quedado huérfana de predicador.

Allí estuvo dos años al frente de dos iglesias, una en Santa Cruz de Tenerife y otra en la Orotava.

En 1955, otra llamada de socorro. Rubén Lores, predicador en Tánger, tuvo problemas y decidió marchar a Estados Unidos. En la carta que envió a Juan Antonio decía que el Consejo de la Iglesia solicitaba sus servicios como predicador de la misma, que dejara las iglesias en Tenerife. No pudo negarse al llamamiento de la que consideraba su iglesia madre y respondió afirmativamente a la petición.

Aquel verano de 1955 fue oficialmente instalado como predicador de la Iglesia en Tánger.

Se impone un paréntesis en este recorrido histórico-biográfico.

En 1948 dos pastores y amigos catalanes, Zacarías Carles y Samuel Vila, fundaron una entidad evangelística que llamaron Misión Cristiana Española. Vila quedó residiendo en España, impulsando la evangelización y la fundación de Iglesias. Carles se trasladó a Estados Unidos, donde estableció tres oficinas para recaudar fondos que enviaba a España. Una en Michigan, otra en California y una tercera en Toronto, Canadá.

A principios de 1956 Carles y Vila rompieron relaciones. En julio Carles se trasladó a España para buscar un director que sustituyera al dimitido Vila. Aconsejado por líderes evangélicos de la península, en septiembre llegó a Tánger en busca de Monroy. Le propuso dirigir la Misión Cristiana Española y atender a las iglesias que formaban parte de la misma. Esto suponía viajar constantemente por España y asumir responsabilidades muy considerables para un hombre de 27 años.

Pero Monroy aceptó, cumpliendo al mismo tiempo su compromiso con la Iglesia local en Tánger.

En enero de 1962 Monroy se trasladó a Londres, donde estuvo hasta diciembre del mismo año. Estudiaba el idioma inglés y a la vez seguía un Curso avanzado de periodismo. A su regreso de Inglaterra asumió de nuevo el pastorado de la Iglesia en Tánger y la dirección de la Misión Cristiana Española. En el verano de 1964 Zacarías Carles le propuso viajar a Estados Unidos con un amplio programa, hablar en iglesias de este país durante tres meses a fin de recaudar fondos con destino a la evangelización en España.

Antes de iniciar tan delicada tarea Monroy quiso conocer el funcionamiento interno de la allí llamada Spanish Christian Mission. A tal efecto acudió a la oficina de Toronto. Lo que vio, lo que conoció sobre el manejo de los fondos, la enorme diferencia entre las cantidades que llegaban y las  que se enviaban al campo misionero español, le causó un gran impacto negativo y de inmediato presentó su dimisión como Director de la Misión Cristiana Española. Acto seguido escribió a los responsables de las iglesias en España adheridos a la Misión Cristiana, comunicándoles su dimisión y los motivos de la misma. La mayoría decidió integrarse en la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España, cuyas iglesias habían formado parte de la Misión Cristiana Española hasta el rompimiento entre Carles y Vila en 1956.

De Canadá, Monroy decidió regresar a Nueva York, donde permaneció cinco meses. Fue allí donde entró en contacto con el Movimiento de Restauración cuya historia le enamoró, le sedujo. Invitado por líderes de este Movimiento a visitar Iglesias en Texas, estableció relaciones con una congregación de 2000 miembros en la ciudad de Abilene, a unos 240 kilómetros al sur de Dallas. Después de un par de semanas de conversaciones y, hasta cierto punto, de examen doctrinal, los Ancianos de esta Iglesia decidieron apoyar el trabajo en España.

En Noviembre de aquél año 1964 Monroy regresó a Tánger e inmediatamente convocó una reunión con los responsables de iglesias que se mantenían independientes tras la desaparición de la Misión Cristiana Española.

Dicha reunión tuvo lugar en Sevilla en Diciembre de 1964, fecha considerada como el inicio del Movimiento de Restauración en España. A la misma asistieron siete predicadores, representantes de otras tantas iglesias.

José Martínez y Manuel Salvador, por las Iglesias en Sevilla y Dos Hermanas. Jaime Casals, de la Iglesia en Lérida.

Juan Ruíz, Iglesia en Melilla.

Miguel Quesada, Iglesia en Tetuán.

Juan Antonio Blancas, Iglesia en Coin (Málaga).

Juan Antonio Monroy, Iglesia en Tánger.

Allí, en el amplio local de cultos situado en la calle Pedro Cieza 9, cedido para el evento por su predicador, José Martínez, quedó establecido el Movimiento de Restauración e iniciaron su trayectoria las Iglesias de Cristo en España.

Con la independencia de Marruecos en 1956 los españoles salieron del país y las iglesias de Tetuán y Tánger se extinguieron.

Juan Ruiz falleció años atrás y desde entonces está al frente de la Iglesia su hijo, Juan Ruíz España.

Miguel Quesada salió de Tetuán y estuvo de predicador en Coin y luego en Málaga.

Juan Antonio Blancas dejó el ministerio en Coin y estuvo de predicador en Rota, La Coruña y Cádiz.

Jaime Casals levantó dos puntos de misión en Termens y Alcarraz, además de su trabajo en la Iglesia de Lérida. Después de su muerte estos grupos, poco consolidados, se extinguieron.

A la muerte de José Martínez en 1972 fue Manuel Salvador quien retomó su trabajo en Sevilla y Dos Hermanas. La Iglesia de Sevilla cambió dos veces de domicilio hasta instalarse definitivamente en la calle Mariano Benlliure, donde compró un amplio local. Manuel Salvador atravesó un largo período de crisis en su salud y durante este tiempo la Iglesia estuvo asistida por otros tres predicadores: Manuel Guerrero, Antonio Cruz y Carmelo Palmés.  Restablecido de su enfermedad, Manuel Salvador colabora en la Iglesia de Sevilla, eficazmente apoyado por el Consejo de la misma.

La crisis de salud motivó que Salvador renunciara también al trabajo en Dos Hermanas. Cuatro predicadores le sustituyeron a lo largo de algunos años:  Manuel Guerrero, José Manuel Crujera, Camilo Campos y Hugo Alonso. Actualmente atienden la Iglesia en Dos Hermanas miembros de su Consejo. Pablo Salvador contribuye predicando de tanto en tanto en aquellas iglesias que requieren su colaboración.

En junio de 1965 Monroy se instala con su familia en Madrid e inicia la fundación de la Iglesia en la capital de España. Los cultos dominicales comenzaron en un apartamento de la calle General Mola y más tarde pasó a otro más amplio en el Paseo de Extremadura. En septiembre de 1966 las reuniones se trasladaron al sótano de la Librería Cristiana, calle Flor Alta 2, y el 8 de junio de 1968 fueron inauguradas las instalaciones que ahora ocupa en el número 25 de la calle Teruel. La Iglesia en Madrid ha tenido otros dos predicadores: Emilio Lospitao y Enrique Martorell. Actualmente ejerce este importante ministerio Jesús Manzano.

En 1966 un grupo de cristianos españoles residentes en Ginebra, Suiza, se constituyó como Iglesia de Cristo y entró a formar parte del Movimiento de Restauración. Líder máximo en esta Iglesia fue Valeriano Lanaspa, ya fallecido.

En 1967 una iglesia independiente en Mollerusa, (Lérida) pastoreada por Félix Benlliure, se incorporó a las Iglesias de Cristo.

En 1968 otra Iglesia en Tarrasa, que había pertenecido a la Misión Cristiana Española y estaba pastoreada por Sixto Paredes, se unió al Movimiento de Restauración. Paredes está ya con el Señor.

En 1969 se estableció la Iglesia en Langreo, Asturias. Su fundador fue Jesús Ordóñez, quien decidió regresar a su tierra después de años como emigrante en Suiza. El predicador actual de esta Iglesia es Manuel de León.

Otro predicador también llegado de Ginebra, Vicente Vergés, fundó la Iglesia en Amposta (Tarragona). Tanto Ordóñez como Vergés fueron colaboradores de Valeriano Lanaspa en la ciudad suiza. Fallecido Vergés, su hijo Daniel continúa el trabajo en la Iglesia.

En 1971 la Iglesia de Madrid abrió un punto de misión en Alcorcón (Madrid), que dio lugar a una congregación entusiasta. Diego Teruel fue nombrado predicador de la misma. Quien ahora la lidera es Carlos Muela.

En 1971 la misma Iglesia de Madrid estableció otra en La Coruña. En breve espacio de tiempo tuvo tres predicadores: Manuel Guerrero, Juan Antonio Blancas y Jesús Nava. Con el abandono del ministerio por parte de éste último cesaron prácticamente las actividades en dicha Iglesia.

En 1972 un pequeño grupo de cristianos que se reunía en Zaragoza liderados por Ángel de la Piedra se constituyó en Iglesia y solicitó ingresar en el Movimiento de Restauración. A la muerte de Ángel ocupó su lugar Julio Bosqued, también fallecido. El predicador actual es José María de la Piedra, si bien la Iglesia se ha declarado recientemente independiente.

En 1973 se establece la Iglesia en Oporto, Portugal. Los primeros convertidos fueron contactados por el programa de radio Heraldo de la Verdad, que difundía la Iglesia en Madrid. Avelino Faria fue el primer predicador. Le sucedió Adelino Silva, actualmente al frente de la congregación.

En 1974 se formó la Iglesia en Villarrobledo, Albacete. La iniciativa partió de una gran mujer llamada Viviana Martínez, residente en el citado pueblo manchego. Juan Mateos fue instalado como predicador. Con la dimisión de éste después de años de trabajo y la muerte de Viviana, el pequeño grupo remanente se dispersó.

En 1974 llegó a Barcelona una familia cubana encabezada por Gerardo Garro. Orientado por la Iglesia de Madrid se abrió un local en Santa Coloma de Gramanet, (Barcelona). Garro logró reunir a unas 20 personas. Después de varios años de trabajo la familia Garro decidió regresar a Estados Unidos, de donde vino. Los pocos miembros que quedaron se integraron en otras iglesias de la zona.

En1976 y con la ayuda de militares norteamericanos miembros de la Iglesia de Cristo en la Base naval de Rota, se abrió un local en esta ciudad gaditana. Juan Antonio Blancas se trasladó de Coin a Rota e inició los trabajos de evangelización. Físicamente agotado, después de varios años decidió explorar otras actividades. Para ello emigró a Suiza, donde vivió un par de años. Juan Hernández, de Sanlúcar de Barrameda, atendió temporalmente las reuniones dominicales. Ante la escasez de frutos y el regreso a Estados Unidos de los militares que apoyaban el trabajo, unido a lo difícil que se hacía para Juan Hernández continuar con las visitas semanales, hubo que discontinuar el trabajo en Rota.

En 1976 y por influencia del escultor cristiano Francisco Sempau se inauguró un local para cultos en Alicante. Al cabo de unos dos años Sempau dejó de atender al grupo que se estaba iniciando. En 1978 Emilio Lospitao dejó Madrid con toda su familia, ilusionado por formar una congregación viva. A su llegada a Alicante Emilio descubrió que  el grupo no existía, que el local llevaba cuatro meses cerrado y que tenía que empezar de cero. En el transcurso de los siete años que permaneció en Alicante, se bautizaron 15 personas. Debido a su entrega dejó una congregación activa de 30 miembros. Llamado por la Iglesia de Madrid para el ministerio pastoral y para formar parte de la plantilla de profesores en el Centro Cristiano para la Formación de Líderes, toda la familia Lospitao regresó a la capital de España en 1985. Le reemplazó en Alicante Sebastián Carrasco, quien tras un tiempo al frente de la Iglesia decidió el cierre del local por falta de perspectivas.

En 1977 se inauguró un local para cultos en Valencia, al frente del cual estuvo José García, quien logró reunir un grupo regular de convertidos. Fallecido prematuramente, no hubo quien continuara su obra, por lo que se decidió prescindir del local alquilado. Algunos de los miembros que constituyeron la Iglesia aquí continúan atendiendo fielmente otras congregaciones en la capital valenciana.

En 1978 la Iglesia de Madrid decidió abrir un punto de misión en Alcalá de Henares. Se procedió al alquiler y acondicionamiento de un local. El predicador Manuel Guerrero, ya fallecido, asumió el reto de formar una iglesia. La iniciativa no prosperó y el proyecto fue abandonado.

En 1978 la familia Quesada inició reuniones en su domicilio particular de Málaga. Al crecer el grupo se alquiló e inauguró un local en octubre de dicho año. Miguel Quesada, quien había ejercido su ministerio en Tetuán, Tánger y Coin, quedó como predicador a pleno tiempo. Posteriormente se procedió a la compra de otro local en la calle Moreno Nieto, donde actualmente se reúne la Iglesia.

El mismo año 1978 la Iglesia de Madrid abrió un local para cultos en Parla (Madrid), donde residía un grupo de cristianos que asistían a la Iglesia en la capital. Al principio los propios miembros rotaban en la dirección de los servicios. Leoncio Barbero, bautizado en la Iglesia de Madrid y graduado en el Seminario Bíblico Latinoamericano de Costa Rica, ejerció durante un tiempo como predicador. No obstante, la Iglesia entró en una etapa de crecimiento numérico y espiritual cuando Manuel García, con su familia, decidió trasladar su domicilio a Parla y ministrar a la congregación. Además de esta tarea pastoral, Manuel García fundó y mantuvo durante años un centro para dar atención a jóvenes enganchados a la droga y al alcohol.

Manuel García y su esposa Isabel fueron bautizados en la Iglesia en Madrid. Antes de trasladarse a Parla, la familia vivió en Fuenlabrada (Madrid). García inició aquí reuniones en su propio domicilio y en otras casas particulares. A estas reuniones asistía también la familia encabezada por su cuñado Justiniano y su hermana Jacinta. La congregación fue creciendo, apoyada por el Centro Cristiano para la Formación de Líderes que se instaló en la ciudad. Cuando Manuel García aceptó el ministerio en la Iglesia de Parla, en la de Fuenlabrada quedó Justiniano Miguel. Desde 1989 Justiniano y su familia trabajan con dedicación en esta Iglesia de Fuenlabrada.

Enrique Martorell siempre expresó sus deseo de prepararse para el ministerio de la predicación. Juan Antonio Monroy contactó con una Escuela para predicadores en Lubbock, Texas, y allí viajó acompañando a la familia Martorell. Los estudios que esa Escuela impartía no gustaron a Enrique y solicitó ingreso en otra institución similar, la Escuela para Predicadores White Ferry en West Monroe, estado de Louisiana.

Una vez graduado, Martorell regresó a España con su familia en 1979. Decidido a establecer una congregación en Barcelona, se alquiló un local en el cercano pueblo de Hospitalet. Hubo que invertir en acondicionar el local, compra de bancos, púlpito, etc. Fue inaugurado en enero de 1980. El trabajo no dio el resultado que se esperaba y poco después se decidió el cierre del local. Enrique Martorell fue llamado a ejercer el ministerio en la iglesia que se reunía en calle Morela, en Tarrasa. Posteriormente pasó a dirigir el Centro Cristiano para la Formación de Líderes, en Fuenlabrada, Madrid. También ejerció temporalmente como predicador en la Iglesia dependiente del Centro y en la de Madrid. Actualmente predica en iglesias de Estados Unidos.

Una Iglesia en Sanlúcar de Barrameda, que Juan Antonio Monroy contribuyó a fundar en 1957 y que se desarrolló independiente de grupos denominacionales, solicitó en 1982 el ingreso en el Movimiento de Restauración. Durante años fue predicador de la misma Manuel Buzón. Ahora lo es su hijo Moisés.  

Idéntico fue el caso de la Iglesia en Ciudad Real. Jenaro Redero, veterano obrero en la viña del Señor, apoyado por su esposa e hijos logró establecer una congregación en la ciudad manchega. Al tiempo que trabajaba como pequeño empresario, lo hacía con fiel dedicación para el Evangelio.  Un tiempo después optó por integrar la Iglesia en el Movimiento de Restauración.

En 1984 llegó a Almería procedente de las islas canarias Gregorio Martínez, con toda su numerosa prole. Inmediatamente se incorporó a sus funciones como empleado de correos. Miembro activo de una Iglesia en Las Palmas, inició reuniones en su propio domicilio. Pronto se alquiló un local en la calle España. Más adelante se adquirió otro más amplio en calle Granada. Involucrado en tareas sociales Martínez se desentendió en gran parte del ministerio pastoral. Para sustituirlo llegó a Almería Miguel Lozano, preparado en el Centro Cristiano para la Formación de Líderes en Fuenlabrada. El trabajo en esta iglesia no prosperó. Gregorio Martínez está totalmente inclinado a la obra social entre emigrantes y predica regularmente en un lugar llamado Castillo de San Rafael, un templo enorme. La congregación se compone de latinoamericanos.

Cádiz estuvo siempre en el punto de mira de los líderes del Movimiento de Restauración en España. En 1994 se pudo comprar un local en la calle Santa Teresa de Jesús y abrirlo al culto cristiano. Juan Antonio Blancas, regresado a España, fue su primer predicador. Le sucedió Juan Mateos, quien lo había sido en Villarrobledo. Cuando Mateos decidió trasladarse a su tierra en Galicia, el local estuvo cerrado durante un tiempo. La Iglesia en Dos Hermanas se involucró en la reapertura y condicionamiento del mismo. Esta Iglesia y la existente en calle Mariano Benlliure, de Sevilla, desplazan semanalmente a predicadores que atienden los cultos en Cádiz.

En 1985 decide regresar a España otro líder cristiano, Daniel Tafalla, que como Ordoñez y Verges trabajaba en Ginebra y atendía a la Iglesia española cuyo predicador era Valeriano Lanaspa. Tafalla se instala en Roquetas, un pueblo en la provincia de Tarragona. Allí decide abrir un local que dedica a la predicación del Evangelio. Tafalla fallece el año 2010. Miembros de la congregación continúan celebrando las reuniones propias de la Iglesia.

Verano de 1988. Juan Hernández, residente en Sanlúcar de Barrameda y policía municipal, entra en contacto con la familia González en Chipiona (Cádiz). Pronto se inician reuniones en el domicilio de los González. Más tarde la familia decide acondicionar un local en el edificio de su propiedad. Ante la necesidad de un espacio mayor se emprende la construcción de un pequeño templo en la calle Sebastián Elcano, donde la iglesia experimenta un crecimiento importante. Después de 23 años como predicador de la Iglesia, Juan Hernández decide ampliar su ministerio a tareas evangelísticas. Atendiendo a la Iglesia en Chipiona figuran varios miembros de la misma, especialmente José Mellado, ayudado por Miguel Perdomo, de la Iglesia en Sevilla.

Camilo Ruiz y su esposa, convertidos en el año 1960 en Annemasse, Francia, por el trabajo de Valeriano Lanaspa, deciden regresar a España y se instalan en Albacete. Como pueden, inician reuniones en su propio domicilio. Sus hijos, que permanecen trabajando en Francia, se ofrecen a pagar el salario de un predicador. El año 2006 llega de Venezuela Jaime de Jesús Moros. Se procede a la apertura de un local y se inician reuniones semanales y actividades sociales.

En los primeros meses del 2008 un grupo de hermanos pertenecientes a la Iglesia en Mariano Benlliure, de Sevilla, deciden establecer una nueva congregación en la capital de Andalucía. Las reuniones dan inicios en casas particulares. En junio del 2008 proceden a la inauguración de un local para cultos en la calle Vicente Alanis. Al frente de la congregación figura Vicente Ruiz, funcionario de Banca y secretario del Consejo Ejecutivo de las Iglesias de Cristo.

El celo evangelístico de la Iglesia en Madrid motivó el inicio de otra congregación en Guadarrama, a 50 kilómetros de la capital. El predicador de Madrid, Jesús Manzano, alma del proyecto, realiza varios viajes al citado lugar en busca de un local que reuniera las condiciones requeridas. Se logra alquilar uno bien situado y la inauguración tiene lugar en abril del 2011. Las reuniones se desarrollan jueves y domingos. Además de Manzano, el ministerio de la Palabra es compartido por Juan Lázaro y Ramón Pérez de Prado. Miembros de la Iglesia en la capital se trasladan con frecuencia a Guadarrama para apoyar el trabajo de la naciente Iglesia.

La Iglesia de Cristo forma parte de los principales organismos del protestantismo español. Durante cuatro años ha presidido la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España. Posee placas, títulos y diplomas otorgados por instituciones y organismos del Movimiento evangélico español como reconocimiento a la causa del Cristianismo evangélico en España. Ha sido distinguida en Congresos a niveles nacionales e internacionales. Su nuevo Consejo Ejecutivo, encabezado por un hombre joven, dinámico, con el corazón puesto en la expansión del Evangelio, Jesús Manzano, ha asumido la tarea de consolidar las Iglesias que actualmente integran el Movimiento de Restauración en España y abrir otros lugares de culto.


Nota final

Este largo informe se ha escrito precipitadamente, urgido por el tiempo. Si alguien observara que existen en el mismo omisiones o datos incorrectos, mucho agradeceríamos nos lo comunicaran para proceder a su rectificación.

“Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder por los siglos de los siglos”.

Thomas Campbell

Barton W. Stone